Por Jorge Eduardo Argüello.
La poesía como todas las artes viene de algún lugar
y ha pasado por numerables escuelas donde los poetas desean interpretar el
mundo. Los filósofos culpables o no han buscado como salir del concepto
religioso imperante para que el hombre piense por el mismo sin la ayuda de un ser
metafísico. La poesía en Nicaragua llegó en barcos de vela o de gente rica que
transportaba libros para que los naturales leyeran ante el asombrado mundo de
las ideas. De otra manera quien leía los libros traídos, eran los sacerdotes o
civiles y de la clase privilegiada (de eso viene la ausencia de poetas nacidos
en la pobreza) como intermediarios, ellos decían si la poesía era buena o mala.
En esta decidía crecieron poetas ‘interpretes, copiadores’ de los poetas
extranjeros. Esto creó un forma de dependencia hacia lo que venia de afuera.
Fue con Rubén Darío que con la poesía y su estilo, el mundo hispano adquiere
cierta independencia— hoy en día vista con cierta cautela y reserva, ya que el
mismo poeta buscaba a los extranjeros para poder escribir bien y elegante; lo
que el consideraba un cambio absoluto.
Después llegaron
las escuelas de vanguardia y volvemos ser ‘interpretados por extranjeros’ con excepción—
según iba creciendo en la lírica; cómo el caso de Pablo Antonio Cuadra;
verdadero poeta auténtico de lo que podemos iniciar como el comienzo de la
verdadera poesía de Nicaragua—hay otros ejemplo, Manolo Cuadra, Joaquín Pasos
Argüello. Cabral, y
Coronel.
Siguiendo la evolución del pensamiento poético ya establecido por estos, a pesar
de muchos obstáculos, y sabiendo que el público había quedado dañando, por
decirlo así del manierismo darionista,
ya con este permiso nuevo de poder expresar algo diferente, es el germen
emancipador de que el poeta pueda a su antojo enunciar, (vanguardia) siempre
que sea poesía; su aceptación se da en el momento en que se convierte en obra
valiosa cuando es aceptada por todos y, cuando llena los requisitos literarios.
Grupos con diferentes nominaciones brotan en todo el territorio. Grupos de
rebeldía absoluta e irrespeto (generación traicionada) embisten contra los
poderes clásicos de herencia colonialista como han sido la iglesia y el poder
político y la clase imperante.
Con cierto éxito o no; esta poesía (muy nicaragüense), quedan rasgos de algunas
influencias de la poesía francesa y norte-americana. Desaparece por falta de
unidad y egoísmo entre sus miembros.
Casos como el de
Ernesto Cardenal que le toca ser el Rubén Darío de Nicaragua se extiende su
poesía hacia el continente con una perspectiva y estructura del verso
totalmente deslumbrante; hay otros que están en ese camino o que traficaron en
ese camino poético. Eso le da a la poesía nicaragüense un poder de superioridad
nunca visto en la América Latina.
El derrocamiento
de la dictadura de cuarenta años por una familia reinante hace que la poesía se
convierta en política-liberatoria y en supra-realista cuando termina el
conflicto civil. Después cae en el olvido por su deliberada manera de convencer
y su propaganda.
En esta
disgregación la cultura poética de Nicaragua queda en un atraso total por
insistir que la verdadera poesía debe ser socialista de acuerdo con los cánones
obligados (también son extranjeros)
El tiempo borra todo, las nuevas generaciones escucharon el cuento o eran
muy niños cuando se da el conflicto armado, no alcanzan juzgar lo que sucedió
en ese periodo histórico; la pregunta de hacer en este caso es la siguiente:
quién será el poeta faro. Qué será de la poesía, cuáles son las líneas para
escribirla.
Algunos grupos y poetas solitarios convivieron de aclarar donde estaba la
verdadera expresión nueva apartada del expresionismo político ejemplo, es
el grupo de Jinotepe y algunos en León y Managua y de otros departamentos no
siguieron las consignas dirigidas por la elite imperante.
Porqué decían eso,
en que se basaban para sostenerlo? Decían entre otras cosas que la poesía había
sido injuriada, manipulada y cambiada por consignas y puntos de vistas
absolutos y obsoletos; que la verdadera expresión estaba latente y había que
sacarla no exteriormente sino internamente (preguntas religiosas, de moral, de
historia, dé sicología) jugando también con la estructura del lenguaje y
ciertas formas simples del verso, regreso al símil, a la metáfora.
A partir de esta
escisión, la poesía en manos de los poetas nuevos trata de recuperar su
conventualidad teniendo como guía a Martínez Rivas, poeta de la post-generación
vanguardia que se mantuvo en casi reclusión en toda esa época ‘revolucionaria’.
Un hombre que dominado por la perfección gramatical del verso; se convierte en
un gurú para salvar a los perdidos sin que muchos no se dan cuenta del daño que
hizo éste poeta, donde todavía se practica este tipo de poesía rebuscada y
difícil de entender.
Momentos
difíciles sin dirección y decepcionados de los antiguos poetas viejos o muertos
o apartados; los ‘nuevos’ no encuentran el objetivo, entran en la duda de la
dirección a tomar. Grupos aquí grupos allá, inconexos, dan una poesía fea, adolorida,
intimista, gótica, falsa en erotismo, luchando con imágenes y conceptos
aburridos. Una enorme masa de poetas repetitivos que han toma la poesía como un
arte de ser famoso; o algo así como ser torero en España o ser de esos
cantantes que ya topan.
Aparece un grupo
elevado de mujeres que se asimilan todas en lo que dicen, parecen costureras
sentadas haciendo la misma camisa; con sus excepciones de que de cada cien
diría hay dos buenas legítimamente, buenas. Debo de aclarar que en el grupo de
mujeres poetas están las feministas y las femeninas, dándole duro al hombre por
su comportamiento tiránico, abusivo y machista y en esas confesiones salen a la
superficie la falta de libertad a la que estaba sometida la mujer en Nicaragua
antes de la revuelta y después de ella.
El fenómeno de
publicar como sea (que no existía antes porque era duro publicar y había que
tener cierto prestigio y aceptación) hoy en día es un abuso y es la llave de la
fama sobretodo en un público ignorante que no sabe junto con el poeta que
dirección a seguir.
De donde sale el
mal? Varios fenómenos suceden al mismo tiempo, estamos viviendo el fenómeno
pos-modernidad que en muchos casos no le entienden porque no hay libros en el
país o son muy caros. Las publicaciones en los periódicos son escasas. El
periódico es una empresa para hacer dinero no para ser cultura si aparece es
mínima.
La poesía y
la música ‘pop’ están a la par. Pero lo peor de todo es que los poetas no leen;
no hay libros buenos, no llegan; todo está suplantado por la computadora y el
celular; toda la informática viene ya colada de esas fuentes. El poder político
controla el país con la corrupción; los poetas son sustituidos por los
alcaldes, diputados, jefes de compañías que tienen mas poder que la poesía, y
ya no digamos la moda que está por todas parte; el poeta o la poeta debe de
vestir muy bien de moda sino no es buena poeta, el ‘look’ es muy importante
para convencer. Y ya no digamos del crimen. Los criminales son verdaderos
héroes convencen mas que los desgraciados poetas. Personas se convierte en
“poetas” de inmediato como saliendo de producción en línea.
Otra peste
aniquiladora de la buena poesía son los grupos selectos; los tres o cuatro que
controlan el poder literario. Suponiendo en su fantasía espectacular que son
ellos los mejores incomparables y vencedores de la expresión nicaragüense. Para
ellos nadie es bueno. Para ser bueno hay que someterse a sus caprichos en
talleres de creación literaria que son fábricas de envasados. — Made in
Taller—. Ésta gente controla las conexiones internacionales que desean saber
quien es el escritor en Nicaragua. Controlan las editoriales en el extranjero
cuando preguntan que si fulano poeta es bueno o malo. Hay miedo en la poetería en ser aceptado.
Hay
festivales difíciles de entrar para estos poetas, donde se le da mas publicidad
al extranjero que al nacional. Hay competencia en los festivales. Hay poetas
extranjeros muy malos por cierto, que vienen convencidos que son grandes poetas
y que su enseñanza es básica. Vienen a enredar más la situación delicada de la
búsqueda de una nueva y buena poesía. La práctica del colonialismo literario es
obvia en el país, que son imposiciones infalibles, lucha de clases, escalas
impuesta, y los que vienen a “educar” a los poetas nacionales.
Lo que mata y lo
peor es que el pensamiento es todavía racional y como dije colonial en todo
esto, influenciado por los filósofos del siglo 19, no admiten otra cosa mas que
la verdad de ellos; Kant, Hegel y los otros, nefastos idiotas absolutistas,
dividen el mundo en mitades de pensamientos dando como verdad lo que ellos
creen dándole su lógica. Todo este pensamiento degenerado en el Modernismo ha
sido una imposición mala para la libertad humana y para la poesía.
Desgraciadamente en Nicaragua se sigue este pensamiento absolutista en la
poesía como el caso de nunca cuestionar a Darío. Con la pos-modernidad todo
entra en duda, la historia, la religión, la lengua, el diccionario; la poesía
misma, todo el pensamiento ha sido una fabricación de mentiras y disparates que
no son reales, auténticos son pura elucubraciones inventadas por el
hombre en su maldad de implantar el mal y la confusión.
La poesía
debe ser revisada y estudiada sin complacer a nadie; en este momento hay una
decadencia y falta de dirección, hay poetas que se creen poetas y hay poetas
que si son poetas, estos nunca salen, andan escondidos con miedo. Para mejorar
esta situación que no se sabe si será el fin de la buena poesía nicaragüense,
se tendrá que ser humilde, sincero, compartir con los demás, dejar el ego a
un lado, escuchar a los que tienen más experiencia. Crear una verdadera
poesía. Los poetas nicaragüenses y su poesía han quedado en el último
lugar en América.
AVISO:
Para ser un
buen poeta son por lo menos cincuenta años de alegría y sufrimiento y trabajo
insistente.
El autor es poeta y novelista nicaragüense.
Fuente: pereiranicaragua@hotmail.com
***
OBSERVACIÓN: El presente comentario no refleja necesariamente la
postura de EL MERCADO Revista Literaria, no obstante, como proyecto cultural
garantizamos la libre participación de los intelectuales que promueven la
reflexión estética-política.
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