miércoles, 27 de febrero de 2013

Convocatoria. Año: 3 N°: 6, enero-abril 2013

el mercado - Revista literaria, se complace en invitarles a colaborar en la siguiente edición: Año 3, N° 6. enero - abril 2013.
En este próximo número de  el mercado, abordaremos la situación y discurso relativo a la mujer  y la reacción generada en   la cultura de  mercado.
Solicitamos colaboraciones que articulen desde la literatura y las artes, el vínculo de la mujer  con las políticas actuales.
La convocatoria se cierra el  día martes 30  de abril del 2013.
Categorías:
Poesía (Extensión Máxima, 2 páginas por trabajo).
Cuentos, narraciones, relatos, teatro (máximo 2 páginas por trabajo).
Ensayos, opiniones y comentarios (Máximo 2 páginas).
Correspondencias: Reacción a los números anteriores de el mercado. (Máximo ½ página tamaño Carta).
Caricaturas (formato JPEG) Incluir Título y una breve reseña.
Fotografías (formato JPEG). Incluir Título y una breve reseña.
Artes plásticas (fotos formato JPEG). Incluir Título y una breve reseña.

Favor adjuntar nota biográfica y opcional: fotografía, enlaces a page web, blogs, etc. Enviar los trabajos con letra Arial 12, a doble espacio, a cualquiera de las siguientes direcciones:
mercadoel@yahoo.es      
elmercadorevistaliteraria@hotmail.com
Saludos,

José Pereira / Marcia Mantilla / León Salvatierra 
(Consejo Editorial)
e l   m e r c a d o
Revista Literaria
C.c. Archivo.

Para consultar los números anteriores escríbenos 
a los correos señalados en la convocatoria o bien visítanos en:

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audio MP3 puedes visitarnos en la siguiente dirección:

martes, 12 de febrero de 2013

Persecuzione /Perseción. Michele Mimmo en EL MERCADO -Revista Literaria


Michele Mimmo
Poeta nicaraguense de origen italiano.






PERSECUZIONE                                  PERSECUCIÓN

E un giorno s’accorse                               Y un día se dio cuenta
ch’era volata via la speranza                    que se le había esfumado la esperanza

e s’accorse anche                                      y también se dio cuenta
che i vibranti battiti del cuore                   que los vibrantes  latitos del corazón
si trasformarono in sordidi battiti             se transformaron en sórdidos latitos

il respirto forte a polmoni pieni                el fuerte respiro a pulmones llenos
divenne ansante e fievole respiro             se volvió respiro jadeante y flojo 

le muscolose e veloci gambe                    las musculosas y veloces piernas
eccole farsi rugginose e flaccide               se tornaron fláccidas y sarrosas

il vigoroso e voglioso membro                 el vigoroso y deseoso miembro
cadde in letargo vuotandosi di eros          cayó en letargo vaciándose de eros

le labbra raggianti di risate                        los labios de radiosas risas
si dipinsero di strane smorfie                    se pintaron de extrañas muecas 

il festoso palato di squisiti sapori              el alegre paladar de exquisitos sabores
provava solo scialbi sapori                        probaba sólo insípidos sabores

i colorati e avventurosi sogni                    los coloreados y aventureros sueños
nient’altro che bianchi e neri incubi         no más que pesadillas en blanco y negro
e mentre la sparita speranza                      y mientras la desaparecida esperanza
s’apprestava a dar il colpo di grazia          se alistaba a darle el golpe de gracia
verso a verso la inseguí e raggiunse          verso a verso la persiguió y alcanzó
e la rifece sua nuovamente.                       y la hizo suya nuevamente.

 Traducción del autor.

Cuestiones para pensar


 


MARCIA ONDINA MANTILLA
Poeta nicaragüense



El término deuda externa dicho de manera simple sugiere la situación económica determinada de un país cuya subsistencia tiene como base principal o únicamente los préstamos realizados por los Estados con mayores “recursos económicos” a través de sus organizaciones  u órganos particulares destinados  para ello, a otros estados o bien personas particulares. 

 
Sin olvidar la  incidencia que dicho estado de cosas, tiene de manera directa o indirecta en el desarrollo económico y social de un País. En principio no es un término asociado de manera directa al ámbito literario; sin embargo  a propósito del ejercicio de la literatura en sus diversos géneros, se observa de manera decidida, la presencia de este concepto en la tradición literaria. Volviendo al término en su acepción restringida conviene observar los elementos que caracterizan tal estado de cosas, a fin de establecer la conexión.  Al parecer  los elementos préstamos- recursos  por un lado y mayores recursos- menores recursos por el otro, destacan de tal manera que puede construirse a partir de los mismos una relación que indefectiblemente y desde su nacimiento se define como una relación de poder. Determinado el tipo de relación; los efectos o consecuencias inmediatas de ello se traduce en una clara incidencia en el desarrollo económico y social de un País directa o indirectamente.  En tales condiciones se instala  el desarrollo en el ámbito literario.


Usamos entonces el término deuda externa en la literatura, al identificar la presencia de elementos como el préstamo que en principio en la relación literaria nacida de un País a otro, su  origen no es enteramente de carácter económico; como ocurre en el  tipo de relación nacida para la subsistencia, donde los préstamos constituyen su esencia. En la literatura muda de rostro, por cuanto la idea de la carencia da cabida a ese tipo de relación. Se crea un estado de necesidad respecto al uso de las formas o bien la selección de los temas juzgados de mayor interés en ciertas épocas, generando así un tipo de literatura particular. Al establecer esa relación de necesidad se concentra principal y peligrosamente la atención en países considerados de alguna manera con mejores recursos económicos y por ende con más facilidad de publicidad, venta y expansión de su literatura a otros países.  Es ese punto donde otro de los elementos requeridos para definir la deuda externa como el desarrollo económico y social se coloca a la par del desarrollo literarito e influenciado este ejercicio de la literatura por esa idea de necesidad, se endeuda con variables consecuencias.  Las características de la relación nacida a partir de esa práctica, donde uno presta y otra recibe de manera reiterada, marca el tipo de relación en la cual una terminará dominando a la otra; en dicho estado de relación literaria es necesario observar las consecuencias derivadas de ello. Respecto a  esta situación,  se asumen diferentes posiciones, sin embargo la coincidencia de criterios se anota en:  existencia de un estancamiento literarito, incorporación de elementos en la literatura  al margen de la realidad  de la cual forma parte la literatura dominada o sujeto pasivo; aparición de una literatura más de mercado dirigida a reafirmar la posición de dominancia, entre otros. Se trata entonces de cuidar  la postura asumida en el ejercicio de la literatura una vez  decidido incorporar dichos préstamos o bien no ignorar su riesgo. Debemos cuestionar con libertad los planteamientos y despojarnos de la idea de que la mejor posición económica de un País significa necesariamente el mayor desarrollo literario, pues aún en tales circunstancias pueden presentarse estancamiento o práctica de una literatura decadente.  
 Finalmente se trata de intentar convencernos del perjuicio de colocar  la literatura de forma dependiente respecto a otra asumida como dominante; más aún si deviene de un criterio económico y no estético, pues significa el empobrecimiento de la literatura receptora y el crecimiento de la deuda externa literaria volviéndola impagable,  colocando el asunto en una cuestión para pensar no a corto, mediano o largo plazo, sino  a lo inmediato.  Es  el momento apropiado para aplicar lo que en términos económicos se  expresa sobre el objetivo de la deuda externa, uso de los recursos ajenos en función de conservar los propios  teniendo como resultado nuevos bienes y servicios. Que sea pues este recurso teórico, con malos resultados en las políticas económicas; usados con mejor suceso en el ejercicio literario.
Publicado en:
ISSN. 2305-1086. EL MERCADO-Revista Literaria, Año 1 N° 1. Pág. 6,9.
Producto centramericano hecho en León, Nicaragua.
IMPRESOS TESORO.

lunes, 11 de febrero de 2013

Distribución de la palabra y la imagen


JOSÉ LUIS PEREIRA
Poeta nicaragüense.


 
A donde quiera que vayamos, se escucha frecuentemente hablar sobre la crisis actual. Esta expresión “crisis actual”, es como una enfermedad viral que se manifiesta en cualquier tipo de conversación. Al escuchar esta frase o similares, damos por sentado que alude a los altos costos de la vida; a la escasez y precios elevados de los bienes que aseguran nuestra subsistencia. En resumen, “crisis actual” formula la imposibilidad del individuo común y corriente, por alcanzar el estándar de lo que hoy se concibe como “calidad de vida”.

Contrario a lo anterior, nos percatamos que los centros de entretenimiento reciben un flujo masivo de personas, lo que valida la siguiente pregunta: ¿Por qué la gente despilfarra su dinero en el estado de “crisis actual” en que vivimos, habida cuenta que no somos necesariamente privilegiados, los que consumimos en tales sitios? Algo habrá en estos que nos dice ofertar una buena parte de la  “calidad de vida” que orienta todos nuestros esfuerzos.

Esta contradicción entre “crisis actual” y despilfarro, nos alerta acerca de lo que se dice con relación a lo que se observa; nos ubica en actitud vigilante de las palabras frente a las imágenes y cómo la distribución que de éstas hacemos 
en la vida cotidiana, ya sea de forma volitiva o inconsciente; reorganiza el sistema de relaciones en la sociedad moderna.

Si el acto de pensar es  figurarse o imaginar, entonces  figura e imagen,  en el sentido de forma que adquiere el pensamiento, nos revela desde un inicio la presencia de signos organizados otorgando valor semántico a las palabras, pero también encontramos una fuerte participación de símbolos e imágenes de uno mismo ejerciendo roles en la realidad concreta, y nos damos cuenta que interactuar en ella; implica someternos continuamente al intercambio de palabras e imágenes que son el inventario de recursos con los cuales, en el transcurso del tiempo y las relaciones,  se construye o se adopta, un sentido de la existencia que vendría a ser la famosa “calidad de vida”.

No es difícil encontrar personas cuyos hábitos de consumo nos dan una idea  hacia dónde se inclina la balanza de su “calidad de vida”. Vemos el peso decisivo que en ellos ejercen los bienes suntuarios que pueden adquirir en beneficio de su propia imagen, aún cuando atentan contra su economía. 


“A como te ven, te tratan”: No dudamos que la imagen es uno de los bienes de consumo más apetecibles y onerosos, puesto que la imagen nunca se termina de adquirir por completo y siempre habrá de ajustarse a la tendencia socialmente aceptable.  Pero ¿qué sucede con los bienes alimenticios que gozan de prioridad en el orden de los gastos? La carne, los granos básicos, las frutas; la mayoría de los alimentos ahora se nos venden bajo un sello o marca que nos dice asegurar su calidad, entretanto, observamos que las tablas de nutrición impresas en los empaques, no son un distingo competitivo a la hora de comprar o vender en el mercado interno.

La marca de un producto, las promociones que este financia, sus anuncios publicitarios, y las rifas de bienes suntuarios para la captación y conservación de clientes, han sepultado en el fondo de nuestro interés las tablas nutricionales y puesto por encima la posibilidad de comprar un producto en promoción con la esperanza  de obtener el premio; que aun cuando no se trata de objetos estrictamente suntuarios, responden en cierta medida, más a la imagen de la “calidad de vida moderna” que a la necesidad.
 Obviamente la palabra conserva su vigencia en nuestra forma de vida, cualquiera que esta sea; pero es claro que asistimos al nacimiento de una era en que la comunicación visual, podría terminar suplantando al lenguaje oral y escrito, en su función dialéctica para las mayorías.
Hubo una edad de oro de la palabra hablada o escrita, un tiempo casi mítico durante el cual la calidad de vida de un individuo estaba determinada por el manejo de la retórica, y aun cuando el uso de ésta fuera rudimentario, la “palabra” era sinónimo de garantía.
Es posible que a partir de la primera guerra mundial, esta importancia dada a la palabra cayera con todas las consecuencias observadas, en un profundo descrédito. Así vemos por ejemplo en Altazor o el viaje en paracaídas  de Vicente Huidobro, un registro crítico en el que se pone en duda la eficacia de la palabra en todas las dimensiones de la vida y la necesidad de echar por tierra el lenguaje de una fe basada en la razón. La gran depresión, la Segunda Guerra Mundial y la llamada guerra fría, así como los conflictos socio políticos, terminaron por instaurar el escepticismo en la conciencia colectiva, acerca de los discursos políticos. La era de la comunicación es para este escepticismo, una especie de acelerador, que informa a la comunidad, de la marcada diferencia entre los discursos oficiales y la gestión gubernamental.
La historia nos ha demostrado que los discursos sociales pierden todo sentido frente a las necesidades básicas. Tristemente, también nos ha enseñado que la intervención de los escritores sólo ha sido crucial en momento de crisis bélica. Por lo demás, estos buenos hombres que somos los escritores, por bien intencionados que seamos, nuestro papel se ve reducido a la imaginación que de nosotros, demanda un mercado angustiado por su realidad “pacífica”. El Best Seller es un claro ejemplo del gusto y la preferencia del mercado y desde luego el único discurso político que parece atractivo para las mayorías,  pues a la vez que nos muestra la magia y la atrocidad del mundo, nos brinda fuerzas anímicas con breves y oportunos manuales de instrucciones para sobrevivir en este sistema de producción, que dicho sea de paso, rediseña sus estructuras en función de las oportunidades que genera  la desigualdad. 
 El diálogo y por consiguiente la importancia de la palabra se nos reducen al ámbito estrictamente político o debería decirse a la tradición partidaria. El libre mercado por su parte, también ha contribuido a distanciar al gran público de la palabra, a la vez que nos acerca a la imagen por el sentido de inmediatez que genera y la eficacia persuasiva que posee, puesto  que “una imagen vale más que mil palabras”. Con lo anterior tenemos evidencias para sospechar que en el clima de negocios y de las relaciones en general se promueve el uso moderado del diálogo, entendido este en términos de comunicación básica de las necesidades, de las instrucciones básicas para realizar un trabajo técnico o profesional.
Por su parte la literatura no científica: teatro, poesía y demás géneros, se enfrentan a esta realidad en que la palabra funciona como un recurso distribuido y administrado por el gobierno, y aplicado en menor grado a los requisitos formales  del entorno laboral. Aquellas artes que en otros tiempos gozaban de mejor posición, hoy tienen que mendigar un espacio y tratar de conservarlo aún sabiendo que la lentitud de la palabra escrita y el esfuerzo de concentración mínima que esta demanda de sus consumidores, no compite con el ritmo acelerado de la imagen audio visual. Sobra decir que uno de los valores promovido en este sistema, es la correcta administración del tiempo, ya que perderlo implica también, perder las oportunidades de generar riquezas.
Quizás el único recurso que nos aporta una visión crítica de la sociedad lo encontramos en la literatura que propone maneras de enfocar nuestra realidad al margen de la moda, aunque sepamos que la conciencia es débil ante las circunstancias adversas, y fácil de seducir con las imágenes apropiadas. Si no me traiciona la memoria, E. Pound proponía “cargar las palabras de significado”, apuntando a la economía del lenguaje,  sin necesidad de empobrecer el discurso es decir, sin exponer la conciencia. Hoy esta propuesta de “cargar” se aplica a las imágenes audiovisuales, porque se sabe que a las palabras, simplemente “se las lleva el viento”.
 Publicado en:
ISSN. 2305-1086. EL MERCADO, Revista Literaria. Año 1 N°1. Pág.13,14,16,17
Producto centroamericano hecho en León, Nicaragua.
IMPRESOS TEROSO.