DANIEL PULIDO
Escritor nicaragüense, de origen colombiano.
- ¡Sección B, ticket 93, pasar a la ventanilla 18…!
Aun no es mi turno, soy el 109. Saco mi celular, marco el número de una oficina, me responde una voz mecánica, robótica:
- Hola, bienvenido a “Financiera Americana”, si conoce el número de extensión marque ahora, para información general marque 1, para comercialización y ventas marque 2, para atención al cliente marque 3, para contabilidad marque 4 o espere en línea para ser atendido, gracias…
Decido colgar, demasiada burocracia. Ahora todo es con números. Sos un número más, una cifra. No importan tus señas particulares, tu sexo, tu historia personal. No importan tus huesos, el timbre de tu voz, si te gusta cantar, qué comes…nada de eso, sólo tu número, tu placa colgando de la frente, tu marca de propiedad y tu estado de cuenta. Estoy sentado en una sala amplia repleta de sillas modulares plásticas, todas del mismo color. Pasa gente de todo tipo, edades, color, contextura, sexo. Parejas con hijos, inválidos, ancianas, “Miami boys”, chicas fresas, pandilleros… unos buscan asiento, otros deambulan con expresión extraviada. Todos aferrados a un papel numerado, esperando a ser llamados fríamente por el altoparlante.
Ya dije que soy el 109, ese es mi sello, mi identidad, nada más vale. Hay muchos números en los monitores que circundan el salón, cada número tiene su historia pero eso no es relevante. Mañana el 109 será alguien totalmente diferente ¿qué importa? Los individuos pasan, los números en las papeletas quedan. Los números, las pantallas y los altavoces son el control que te deja respirar, sentirte con derecho a vivir, casi sentirte libre, casi te olvidás que sos un número, casi llegás a creer en la felicidad, en la libre empresa, en los sueños, hasta que te toca la hora de un trámite, entonces volvés a lo que sos: primero una cifra en la lista infinita de nacimientos, después una cifra durante el tiempo que seas mercancía productiva y, finalmente, otro número a la hora de tu muerte.
Los números entran, salen, se sientan, ríen, comen, comentan, se tocan, preguntan, escriben incoherencias en los formularios, se toman fotos asustadas donde saldrán sus imágenes con caras de difuntos, con caras de delincuentes. Tu rostro monstruoso, grasoso, mal iluminado, el flash de la cámara aplanándote las facciones, rostro arrugado brillante, cabeza despeinada por más que intentés no estarlo (antes de la foto tratarás de componerte el cabello con algún peine que traes en el bolsillo, en la cartera. Tal vez será el fotógrafo de algún cuchitril de esos que ofrecen servicio de fotos instantáneas, quien te pase un artefacto mugroso lleno de pelos y caspas de otras personas o, al menos, como último recurso intentarás alisarte el pelo con los dedos de tu mano).
Tu foto siempre con gesto ausente, con expresión de cifra estadística, nervioso, la mirada fría, gestos extraños de tu boca, de tus pómulos (“suba un poco la cabeza” te dirá el fotógrafo), hasta los cuellos de la camisa, camiseta o vestido salen arrugados, nunca impecables.
- ¡Los tickets 100 al 149, favor pasar a la sala número 3...!
Mi turno, el 109, corro a la fila que ya se forma en la entrada de la sala 3. Frente a una puerta metálica similar a una fauce, un hombre nos hace señas con el brazo izquierdo mientras el derecho lo mantiene recto, horizontal, indicándonos la dirección a seguir. Su semblante indica el aturdimiento de la rutina, su trabajo lo podría hacer dormido. Es un bicho insignificante, sólo cobra importancia al momento de plantarse frente a la boca abierta de la sala 3 y ejercer su función de policía de tráfico; entonces su rostro se llena de arrogancia, a simple vista te das cuenta que ese mísero ejercicio de poder es la razón de su existencia. Su vida depende de su uniforme y del gesto diario de levantar el brazo derecho de manera horizontal mientras con el izquierdo va empujándonos como recua, a nosotros, los números 100 al 149 de hoy, hacia el estómago de la sala 3.
Publicado en:
ISSN. 2305-1086 EL MERCADO, Revista Literaria. Año 1 N° 1. Págs. 10,11,13
ISSN. 2305-1086 EL MERCADO, Revista Literaria. Año 1 N° 1. Págs. 10,11,13
Producto centroamericano hecho en León, Nicaragua.
IMPRESOS TEROSO.
http://www.ivoox.com/sala-3-daniel-pulido-escritor-nicaraguense-de-audios-mp3_rf_1765685_1.html
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