MARCIA ONDINA MANTILLA
Poeta nicaragüense
El término deuda externa dicho de manera simple sugiere la situación económica determinada de un país cuya subsistencia tiene como base principal o únicamente los préstamos realizados por los Estados con mayores “recursos económicos” a través de sus organizaciones u órganos particulares destinados para ello, a otros estados o bien personas particulares.
Sin olvidar la incidencia que dicho estado de cosas, tiene de manera directa o indirecta en el desarrollo económico y social de un País. En principio no es un término asociado de manera directa al ámbito literario; sin embargo a propósito del ejercicio de la literatura en sus diversos géneros, se observa de manera decidida, la presencia de este concepto en la tradición literaria. Volviendo al término en su acepción restringida conviene observar los elementos que caracterizan tal estado de cosas, a fin de establecer la conexión. Al parecer los elementos préstamos- recursos por un lado y mayores recursos- menores recursos por el otro, destacan de tal manera que puede construirse a partir de los mismos una relación que indefectiblemente y desde su nacimiento se define como una relación de poder. Determinado el tipo de relación; los efectos o consecuencias inmediatas de ello se traduce en una clara incidencia en el desarrollo económico y social de un País directa o indirectamente. En tales condiciones se instala el desarrollo en el ámbito literario.
Usamos entonces el término deuda externa en la literatura, al identificar la presencia de elementos como el préstamo que en principio en la relación literaria nacida de un País a otro, su origen no es enteramente de carácter económico; como ocurre en el tipo de relación nacida para la subsistencia, donde los préstamos constituyen su esencia. En la literatura muda de rostro, por cuanto la idea de la carencia da cabida a ese tipo de relación. Se crea un estado de necesidad respecto al uso de las formas o bien la selección de los temas juzgados de mayor interés en ciertas épocas, generando así un tipo de literatura particular. Al establecer esa relación de necesidad se concentra principal y peligrosamente la atención en países considerados de alguna manera con mejores recursos económicos y por ende con más facilidad de publicidad, venta y expansión de su literatura a otros países. Es ese punto donde otro de los elementos requeridos para definir la deuda externa como el desarrollo económico y social se coloca a la par del desarrollo literarito e influenciado este ejercicio de la literatura por esa idea de necesidad, se endeuda con variables consecuencias. Las características de la relación nacida a partir de esa práctica, donde uno presta y otra recibe de manera reiterada, marca el tipo de relación en la cual una terminará dominando a la otra; en dicho estado de relación literaria es necesario observar las consecuencias derivadas de ello. Respecto a esta situación, se asumen diferentes posiciones, sin embargo la coincidencia de criterios se anota en: existencia de un estancamiento literarito, incorporación de elementos en la literatura al margen de la realidad de la cual forma parte la literatura dominada o sujeto pasivo; aparición de una literatura más de mercado dirigida a reafirmar la posición de dominancia, entre otros. Se trata entonces de cuidar la postura asumida en el ejercicio de la literatura una vez decidido incorporar dichos préstamos o bien no ignorar su riesgo. Debemos cuestionar con libertad los planteamientos y despojarnos de la idea de que la mejor posición económica de un País significa necesariamente el mayor desarrollo literario, pues aún en tales circunstancias pueden presentarse estancamiento o práctica de una literatura decadente.
Finalmente se trata de intentar convencernos del perjuicio de colocar la literatura de forma dependiente respecto a otra asumida como dominante; más aún si deviene de un criterio económico y no estético, pues significa el empobrecimiento de la literatura receptora y el crecimiento de la deuda externa literaria volviéndola impagable, colocando el asunto en una cuestión para pensar no a corto, mediano o largo plazo, sino a lo inmediato. Es el momento apropiado para aplicar lo que en términos económicos se expresa sobre el objetivo de la deuda externa, uso de los recursos ajenos en función de conservar los propios teniendo como resultado nuevos bienes y servicios. Que sea pues este recurso teórico, con malos resultados en las políticas económicas; usados con mejor suceso en el ejercicio literario.
Publicado en:
ISSN. 2305-1086. EL MERCADO-Revista Literaria, Año 1 N° 1. Pág. 6,9.
Producto centramericano hecho en León, Nicaragua.
IMPRESOS TESORO.

No hay comentarios:
Publicar un comentario